jueves, 24 de abril de 2008

VII. Dos bandos irreconciliables... O no tanto.

Escena I

Arenas y Mem.

(Habitación en penumbra iluminada por la luz del alba que se filtra tras las persianas. Dos camas pequeñas, todo revuelto, dos maletas de fin de semana a medio deshacer, un armario empotrado semiabierto y una mesilla con una lámpara.)

Arenas.— ( En voz baja.) Mem... Oye, ¿estás despierta?

Mem.— ¿Umm...? Ahora sí.

Arenas.— (Contiene a duras penas su nerviosismo, y no para de darle vueltas a un anillo que lleva en el meñique de la mano izquierda.) Es que no puedo dormir. No entiendo cómo Ed no me había contado nada de esto. Es mosqueante y macabro.

Mem.— No habrá encontrado el momento....

Arenas.— No es eso. Hemos planeado juntos este encuentro cuidadosamente y... ¿Se le ha olvidado algo tan importante?

Mem.— ...

Arenas.— (Zarandeándola.) ¡Mem! Que no te duermas. ¿Cómo puedes con todo lo que ha pasado?

Mem.— Umm... Déjameee. Mañana lo veremos todo desde otra prespretiva. (Intentado vocalizar.) Digo, pers-pec-tiva.

Arenas.— (Mientras se viste rápidamente.) Pues yo voy a levantarme y a echar un vistazo por ahí ahora que es de día.

Mem.— ¡Qué dices! ¿Adónde vas tú soola?

Arenas.— (Tajante.) Si quieres venir, vale. De todas formas, ahora no puede haber peligro. Ya ha amanecido y aquí, en este libro, tengo todo lo que necesito saber sobre estos temas.

Mem.— ¿Libro? A ver... (Lee en voz baja, con dificultad, y luego va ascendiendo progresivamente el tono silabicando en exceso.) Expediente X, toodas las historias documentadas científicamente. Incluye fichas de casos rreales, todas las fotografías y los informes cla-si-ficados redactados por los F.B.I. Dana Scully y Fox Mulder, con amplio material foto, fotográfico... Pero, pero, ¿estás hablando en serio?

Arenas.— Vaya. Otra incrédula. Dame acá (quitándole el libro de las manos), ni lo vuelvas a tocar, ni me preguntes luego cuando necesites saber algo.

Mem.— (Fuera de lugar, no sabe qué decir) No, ya, ya...

Arenas.— Es que no sé por qué me ha tocado contigo en la habitación. Vaya una tontería esa del sorteo. Sólo podía habérsele ocurrido a Jony, claro, como él se lo toma todo a broma... No me malinterpretes, es un buen tío, pero es que esto es muy serio..., y muy grande. Esto es un caso que tiene su miga. Ya lo creo. (Se queda un momento pensativa y casi murmurando.) Tendré que hablar con Duckland, ella seguro que podrá ver la conspiración que se esconde detrás. (En voz más alta.) Va, me voy. Tú sigue durmiendo...

Mem.— (Intentado encender la luz de la lamparilla, pero sin atinar) Espera, espera. Dark y Chufowsi ya han salido a buscar a Ícaro. Espera por lo menos a que vuelvan. Además, Duckland está fatal, como yoooo, que todo me da vueeltas, jajaja. Si todo esto no es más que el efecto del alcohol sobre una gran broma muy bien montada, creo. (Dubitativa)... Eso es, nada es real. Tú no eres real, yo no soy real. A dormir. (Se da la vuelta y le da la espalda a Arenas.) Buennnas noch... Zzzzzzzzzzzz.

Arenas.— (La mira entre risueña y severa.) Si es lo que yo digo. Otra pobre alma perdida que necesita creer...

Escena II

Arenas y duckland.

(Pasillo completamente a oscuras, excepto el débil resplandor de la linterna de un móvil. A cada lado se adivinan puertas cerradas.)

Arenas.— (Hablando consigo misma en voz baja y caminando de puntillas, en una mano lleva un móvil que esgrime como una arma delante de ella, en la otra un libro que aferra con fuerza contra el pecho.) Me parece recordar... La gran plantación, las abejas, peligro biológico... ¡Ahh!

Duckland.— (Tapándole la boca con la mano.) ¡Shhh! Soy yo.

Arenas.— ¡Vaya susto me has dado! (Cuchicheando) ¿Has hecho todo tal y como lo habíamos planeado? Ciertamente, has conseguido que todo el mundo se creyera que no podías sostenerte en pie. ¡Bravo! Muy buena actuación.

Duckland.— ¡Bah! No ha sido nada. Jony duerme como un bendito. Se le ha pasado el cabreo rápidamente.

Arenas.— (Nerviosa.) ¿Lo has traído?

Duckland.— Sí, claro.

Arenas.— ¿Las dos cosas?

Duckland.— Que siiiií... ¿Y tú?

Arenas.— También. Ahora tenemos que salir, porque ya sabes...

Las dos.— (Susurrando, casi dicho mentalmente, pero con gran énfasis.) “La verdad está ahí fuera”.

(Se quedan un momento sonriendo como tontas.)

Duckland.— Ejem, ejem... Ed y Prometeo están en el salón. ¿Cómo vamos a esquivarlos? Nos harán preguntas...

Arenas.— Conozco bien esta casa. Podemos salir por la cocina al patio, de ahí subir a la terraza de la buhardilla, claro que tendremos que saltar un par de tejados y luego descolgarnos por la casa del vecino. No habrá más de dos metros...

Duckland.— (Se le ilumina el rostro.) Sí, sí...

Arenas.— Necesitamos investigar, antes de que todos se levanten, esa plantación y sus alrededores. Tú crees... (No se atreve a decir lo que realmente piensa) ¿Tú qué opinas sobre todo esto? No podemos contar con Mem.

Duckland.— Creo que con Jony sí, pero cuando se le pase la cogorza. No para de hablar del barco y del mensaje. Casi he tenido que arrancárselo de las manos una vez que se ha dormido. Para mí está muy claro: alguien nos conoce muy bien..., y quiere decirnos algo. O no...

Arenas.—Y, ¿crees que es el fantoche ése que ha venido amenazando? No está solo. Recuerda: “No somos lo que somos”.

Duckland.— Mujer, ya, claro..., pero esa aparición, ese hombre... (Súbitamente.) Capítulo VII, epígrafe 2, “El hombre del hielo”, creo que puede servirnos de ayuda. O no. He estado pensando y encuentro ciertas similitudes físicas: la forma del rostro, el hueso occipital, el tamaño de manos y pies, y esas garras... (Murmura no muy convencida.) El eslabón perdido... O no.

(Se oyen voces tras la puerta del pasillo que da al salón, voces amortiguadas, pero inconfundibles.)

Arenas.—Shhh, salgamos de este pasillo, pueden sorprendernos.

(Ambas hacen mutis por la puerta de la cocina.)

Escena III

Prometeo y Ed. Enseguida, Dark, Chufowski, e Ícaro.

(Un salón amplio. Junto al ventanal que da al porche de la casa, dos sillas y un sillón, al lado del cual hay un sofá y otro sillón. Frente al sillón y a las sillas que hay junto a la ventana, una mesa camilla redonda. Frente al sofá, una mesita baja con un cristal y un cenicero enorme. Enfrente, un mueble con algunos libros, muñecos de porcelana, un televisor y una radio antigua. Junto al segundo sillón, una mesa de madera grande rodeada de sillas. Hay cuatro puertas: una, junto a la ventana, conduce al porche; dos, junto al mueble, a habitaciones; la otra, al pasillo. Junto a la puerta del pasillo, una chimenea de obra.)

Prometeo.— (Desperezándose largamente, habla mientras bosteza. Tiene la voz ronca y algo pastosa.) Bueno, y... ¿Me he perdido algoooaaah?

Ed.— (Exasperado. Tiene los ojos inyectados en sangre y parece no mirar a ningún sitio en concreto.) Parece que Ícaro se ha quedado dormido ahí fuera. (Aparte.) O perdido. Dark y Chufowski han salido a buscarlo. (Para sí, murmura entre dientes.) Esto no está saliendo bien, nada bien. La realidad está presentando sus múltiples formas. Todo es lo que es y su contrario...

Prometeo.— (Un tanto desconcertado.) ¿Qué? ¿Qué dices, Ed?

(Se oye un fuerte golpe y la puerta de la verja del jardín se abre. Prometeo se acerca a mirar por el ventanal.)

Prometeo.— Ya vienen. (Al ver el estado en que traen a Ícaro se apresura a abrirles la puerta de la casa y grita asustado.) ¡Ícaro, Ícaro!

(Entran Dark y Chufowski, llevan arrastrando, la ropa desordenada y sucia, un brazo en cada hombro, al pobre Ícaro, que parece dormido o inconsciente.)

Prometeo. — (Ya totalmente repuesto y alerta, se acerca a Ícaro y le toca la cara.) ¡Hermano! ¿Qué te ha pasado?

Ed.— (Sin moverse del sillón donde permanece sentado durante toda la escena.) No le pasa nada. (Con ira contenida.) Solo que no es capaz de medir las consecuencias de sus actos, y que es muy curioso... (Aparte.) No abras la puerta equivocada, no abras la puerta que no eres capaz de cerrar.

Dark.— (Con desparpajo y las manos apoyadas en las caderas.) Querido Ed, nos debes una explicación. ¿Quién era ese astroso campesino?

Chufowski.— (Ansioso y con la cara perlada por el sudor.) Sí, eso. Hemos dado vueltas y más vueltas. Todos los caminos se parecen. Todas las casas son iguales. Prometeo, no sé cómo hemos podido volver. (Sentenciosamente.) Todo es un laberinto hecho para confundir a los hombres...

Prometeo.— (Susurra nostálgico.) Ariadna...

Chufowski.— (Con los ojos desorbitados, enfático.) Y cuando ha amanecido todavía era peor: el sol multiplicaba, como un espejo, hasta nuestras propias imágenes. Hubo un momento en que vi la sombra de Dark delante de mí, atrás, a derecha e izquierda.

Dark.— (Desafiante y señalando con el dedo a Chufowski.) Creo que tú también has bebido demasiado, querido Chufowski. La oscuridad, un lugar desconocido, el alcohol, el miedo y la tensión de nuestros corazones. Nada más. La imaginación ha hecho el resto.

Prometeo.— Eh... Yo... Uf... Me voy al aseo... (Hace mutis por el pasillo.)

(Se oye un grito de Jony. Dark y Chufowski salen corriendo hacia la habitación donde duerme. Ed e Ícaro quedan inmóviles.)

Escena IV

Jony, Dark y Chufowski. Luego, Mem.

(Una habitación con dos camas separadas por una mesita de noche. Al pie de una cama, una silla con ropa y, en el suelo, dos maletas. Un armario empotrado con las puertas cerradas. En una de las camas, deshecha, no hay nadie. En la otra, Jony, durmiendo, agita sus brazos en el aire y grita.)

Jony.— ¡El barco, el barco, el barco! ¡No toques el barco! ¡Quiero creer! ¡Quiero creer!

Dark.— (Llega corriendo hasta la cama y coge a Jony de un hombro con firmeza. Susurra.) Jony, Jony... Despierta... Pssss...

Chufowski.— (Gritando.) ¡Jony! ¡Jony!¡Despierta, tío! (Enciende la luz.)

Jony.— (Con la cara descompuesta, desorientado.) ¿Eh? ¿Qué pasa, qué pasa?

Dark.— (Asustada.) ¿Duckland? ¿Dónde está Duckland, Jony? ¿Dónde está?

Jony.— ¡El barco! ¿Dónde está el barco?

Dark.— (Apremiante.) ¿Dónde está Duckland, Jony? (Ahora con cierta dulzura.) ¿Dónde está Duckland, querido?

Jony.— (Desconcertado.) No sé... Estaba ahí (Señala la cama de al lado.) cuando he apagado la luz. Ya no recuerdo más. (Súbitamente parece acordarse de algo.) (Pausa intensa.) Hay una cosa, no sé si tendrá algo que ver, pero antes de acostarse cogió algo de su maleta y rápidamente se lo metió debajo de las sábanas. Tenía la forma de un libro muy grande.

Dark.— (Se acerca y revuelve las sábanas.) Aquí no hay nada, Jony. Despierta, lo habrás soñado, lo mismo que el barco.

Jony.— (Abre los ojos como platos, repentinamente iluminado.) ¡Eso es! ¡El libro y el barco! ¡Y la nota que encontramos en el cofre junto al barco! Estoy seguro de que están relacionados, pero todavía no encuentro la conexión, me falta algo, pero... (De pronto se da cuenta.) ¡¡El barco!! ¡¡Se ha llevado el barco con la nota!! (Se levanta tan rápidamente que se enreda con la sábana y el dedo meñique del pie derecho se le dobla.) ¡¡Ayyy, me cago en la puta!!

(Aparece en la puerta Mem. Tiene el cabello revuelto y la ropa totalmente arrugada. Va descalza.)

Mem. — (Con la mano delante de los ojos, a modo de visera.) ¿Se puede saber por qué hacéis tanto ruido? Joooo, me habéis despertado. ¿Qué hora es? ¿Eh? Me duele la cabeza y vosotros, ¡hala!, a gritar sin ningún tipo de consideración. Y me duele la garganta... ¡Y tengo sueñoooo! Y Arenas me ha dicho unas cosas muy raras, y me ha enseñando un libro, creo, raro, pero raro, y se ha ido. Y...

Dark.— (Interrumpiendo su perorata interminable, con aprensión creciente.) ¿Qué dices, Mem? Repite eso último.

Mem.— (Un poco confundida.) ¿El qué? ¿Que no me dejáis dormir?

Dark.— (Pacientemente.) No, querida. Me refiero a lo que has dicho sobre un libro. Jony afirma que Duckland también llevaba un libro consigo. (Aparte, con sarcasmo.) ¿No será una alucinación colectiva? (Dirigiéndose a Mem.) Además, ¿dónde está Arenas?

Mem.— (Pensando de manera intensa.) Pueees...No sé. Dijo algo sobre una conspiración y que se iba a hablar con Duckland, creo, y... Ah! Sí. (Indignada) Y me ha dicho que yo era una perdida... (Pausa.) Y el libro, estoy segura de que tenía algo que ver con las matemáticas, creo... Con ecuaciones o algo así. (Muy satisfecha consigo misma, eleva ligeramente la voz.) ¡Claro! x, f... efe de equis, de función.

Jony.— (Frunciendo el ceño.) ¿No hablaría ese libro de la constante de Arquímedes?

Mem.— ¿De queeé?

Jony.— (Emocionado.) Pi, geometría euclidiana... El número π, superpi casi habría que decir. ¿Sabéis que podría ser la esencia del universo?

Chufowski.— (Sentencioso.) Newton dijo: “Quien descubra el misterio de π, comprenderá el pensamiento de Dios...” (Pausa.)

Jony.—(Parece que se ha olvidado de toda la situación.) Una vez pensé en tatuármelo, pero no la letra griega, no, sino el número entero..., (Se ríe.) como los hombres. Existe hasta un superhéroe capaz de trazar círculos perfectos alrededor de sus enemigos y...

Dark.— (Le interrumpe, nerviosa.) ¡Basta ya de tonterías! Recapitulemos: todo indica que Arenas y Duckland se han ido juntas. ¿Por qué? ¿Qué se traen entre manos? ¿Y de qué son esos libros? ¿Y por qué se han llevado el barco y la nota?

(Se oye un fuerte ruido que parece proceder del techo. Todos miran hacia arriba, asustados, y quedan inmóviles.)

Telón

11 comentarios:

Thedarksunrise dijo...

Mira que eres teatrera xDDD Muy original esta aportación, sí señor :) Mis felicitaciones, querida. Esto cada vez se pone más misterioso... Podríamos invitar a Íker Jiménez para el café. Ahmm, y cuidadito dónde os metéis las dos que yo no salgo a buscar a nadie más. Besisss

Chufowski dijo...

muy bueno Arenas.
El siguiente capítulo ya está a su su disposición. Al menos creo que nos echaremos unas risas....

Ed. Expunctor dijo...

Esto es una maravilla. Muy dinámico y divertido, e intrigante... Al fin los personajes hablan y empiezan a definirse y configurarse con sus palabras. Para los próximos autores, hay algunas muletillas que van caracterizando el hablar de algunos personajes: no las perdáis de vista para las próximas entregas.

Con una velocidad inaudita Chufowski ha publicado el siguiente capítulo, pero ha dejado todos los interrogantes abiertos..., y alguno nuevo...

Chufowski dijo...

creo que me precipité, así que haré unos retoques antes de proceder a la publicación de la entrega..

Saludos.

prometeo dijo...

Muy bueno y muy original con su formato. Cada vez vamos abriendo más misteriosos frentes, hay que tratar de irlos cerrando, porque sino al final amenazan con engullirnos a todos.
Espero con impaciencia el relato del maestro.
Un abrazo

Duckland dijo...

Maldita Arenita Maldita!

Que no llegue el día del juicio sin que vos y yo nos hayamos sentado ante un té helado y un bol de palomitas sin mantequilla, por muy poco americano que sea.

Mi devoción es suya, señora mía.

Jonathan Fernández dijo...

Me he reido mucho. Tatuarme PI entero... en fin !!

El formato teatro ha traido un cambio agradable a la lectura.

Por cierto, cuando esto termine pasaré el libro resultante a PDF, con su portada y todo, y os lo envío a vuestros mails.

Un saludo !!!

Arenas dijo...

Muchas, muchas gracias a todos. Me alegro mucho de que os guste. Todavía me he quedado con las ganas de seguir unas escenas más, pero el plazo de tiempo no me lo ha permitido.
Dark, lo siento pero, si nos pasa algo, tendremos que contar contigo. Eres la más racional del grupo. Esperamos no perdernos por ahí...”fuera”
Edxpunctor, ya sabes que la forma del capítulo me ha permitido experimentar con los personajes e intentar caracterizarlos (aunque sólo sea un poquito) por sus acciones y sus palabras, esto es, la escritura es dramática. Además, para mí ha sido un buen ejercicio a la hora de practicar con otros géneros, sobre todo con uno tan difícil como el teatro.
Es cierto, Prometeo, que hay que intentar cerrar los frentes, pero como no hay un único autor o narrador, tampoco hay una única perspectiva. De hecho, todos mis personajes no ven de la misma manera la situación desencadenante, la presencia del décimo personaje, el ser “supuestamente” de ultratumba representa cosas muy distintas para cada uno. Esta proyección perspectivística me parece bastante interesante porque no sólo abre nuevos caminos, sino que permite explicar otros que parecen callejones sin salida.
Y Duckland, te tomo la palabra, sólo que prefiero el café y las pipas (como Mulder) jaja ;-). Eres mi cómplice en esto, a ver cómo salimos...
Jony, la idea de tatuarse Pi es tuya y sólo tuya, claro que he leído que ya van por los 400 millones de decimales, así que no sé si vas a tener cuerpo suficiente.:-)

Anónimo dijo...

jajaaaaaaaaaaajaaja!!"alma perdida??como me puedes conocer ya tan bien??"
mem

Nuevo Ícaro dijo...

Esta novela me esta proporcionado
grandes momentos, y me obliga a levantarme del sofá.El superheroe del número PI y traza circulos, ¿PIMAN?.
Es curioso, al principio me planteé utilizar un formato parecido al que tú has empleado, pero no me atreví, a ti te ha quedado soberbio y le has aportado mucho ritmo. Nos vemos en el de Chufowski.

Arenas dijo...

Mem, me agrada que te haya hecho reir tu personaje...

Nuevo Ícaro: ¿El nombre del superhéroe? Habrá que preguntarle a Jony... En realidad, en vez de formato, en sentido estricto habría que hablar de escritura dramática o género teatral inserto en una forma narrativa.
Gracias, estoy muy contenta de que os haya gustado. Yo me he reído mucho escribiéndolo.
Saludos mil